Con el objeto de dar respuesta a problemas estructurales tales como el desempleo, la desocupación, el alto grado de incertidumbre frente a la realidad y la falta de oportunidades de desarrollo  social y de crecimiento económico, surge la necesidad de fomentar el espíritu emprendedor, con el fin de estimular la capacidad -inherente a todos los seres humanos- de emprender procesos que le garanticen el logro de sus propósitos y la concreción de sus ideas.